EN PERSPECTIVA | La seguridad que queremos sentir
Hay cifras que se leen y otras que necesitan sentirse.
Tamaulipas registró **10 homicidios dolosos durante julio de 2026**, el número más bajo para ese mes desde 2015. Un año antes habían sido 19.
El dato es importante.
También lo es saber que durante los primeros siete meses del año se contabilizaron **102 homicidios dolosos**, el registro más bajo para ese periodo dentro de la serie de los últimos años.
Pero salgamos un momento de las estadísticas.
Preguntémosle a una madre qué significa seguridad.
Probablemente no nos hablará de porcentajes. Nos dirá que seguridad es saber que sus hijos regresarán bien a casa.
Preguntémosle a un comerciante.
Seguramente responderá que seguridad es abrir todos los días su negocio sin miedo.
Preguntémosle a una familia que sale a carretera.
Para ellos seguridad significa llegar a su destino y regresar tranquilos.
Ahí es donde las cifras adquieren verdadero sentido.
Durante muchos años hablar de Tamaulipas inevitablemente llevaba la conversación hacia la violencia y la inseguridad. Cambiar esa historia no ocurre con un comunicado ni de la noche a la mañana.
Se necesita tiempo.
Y, sobre todo, resultados.
Por eso vale la pena observar lo que está pasando.
Los homicidios dolosos de julio disminuyeron cerca de **47 por ciento respecto al mismo mes de 2025**. Además, Tamaulipas se ubicó durante julio entre las entidades con menor incidencia de este delito en el país.
Son buenas noticias.
Pero sería un error convertirlas en una celebración anticipada.
Porque mientras exista una familia afectada por la violencia, habrá trabajo pendiente.
El desafío ahora es otro: **hacer que la estadística llegue hasta la calle**.
Que quien vive en Reynosa, Matamoros, Nuevo Laredo, Ciudad Victoria, Tampico o cualquier comunidad del estado pueda percibir esa transformación en su vida cotidiana.
Porque existe una enorme diferencia entre estar más seguro y sentirse más seguro.
La primera puede medirse con estadísticas.
La segunda se construye todos los días.
Se construye recuperando espacios públicos, viajando tranquilamente por las carreteras, caminando por nuestras ciudades, abriendo negocios, llevando a nuestros hijos a la escuela y haciendo nuestra vida sin que el miedo determine nuestras decisiones.
Por eso estos números importan.
No porque permitan decir que el problema está resuelto.
Importan porque muestran que es posible mover indicadores que durante años parecían condenados a formar parte de la realidad tamaulipeca.
El siguiente paso será convertir esa tendencia en confianza ciudadana.
Y eso exige mantener el trabajo, fortalecer las instituciones y, sobre todo, no bajar la guardia.
Porque la mejor estadística de seguridad no será solamente tener menos homicidios.
Será el día en que una familia tamaulipeca pueda salir de casa sin pensar primero en el miedo.
Cuando eso ocurra, los números habrán dejado de ser números.
Se habrán convertido en tranquilidad.
En Perspectiva.