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En Perspectiva | La seguridad no se improvisa, se coordina

by Editorial 3 Diario del Norte

En Perspectiva | La seguridad no se improvisa, se coordina

En México, pocas tareas son tan complejas como garantizar la seguridad. Durante años, el debate público se centró en buscar un solo responsable: la Federación culpaba a los estados, los estados a los municipios y los municipios reclamaban falta de recursos. El resultado fue una cadena de responsabilidades compartidas, pero pocas soluciones coordinadas.

Hoy, la narrativa comienza a cambiar.

Durante una reciente conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum resumió la Estrategia Nacional de Seguridad en cuatro ejes: atención a las causas, fortalecimiento de las corporaciones, inteligencia e investigación, y coordinación entre los tres órdenes de gobierno. No se trata únicamente de una lista de prioridades, sino de una definición clara sobre cómo enfrentar uno de los mayores desafíos del país.

Hay un mensaje que merece especial atención: la seguridad no puede recaer únicamente en el Gobierno Federal. La propia presidenta recordó que los gobernadores tienen la responsabilidad de fortalecer a sus policías estatales y que los municipios deben hacer lo propio con sus corporaciones locales. Es una visión que distribuye responsabilidades y, al mismo tiempo, exige resultados a cada nivel de gobierno.

En Tamaulipas, esa coordinación ha encontrado un punto de coincidencia entre el Gobierno de México y la administración del gobernador Américo Villarreal. El fortalecimiento de la Guardia Estatal, la inversión en tecnología para labores de inteligencia, la coordinación permanente con la Guardia Nacional y las Fuerzas Armadas, así como los programas orientados a la prevención y al tejido social, muestran una estrategia alineada con los principios planteados desde el ámbito federal.

Más allá de las cifras o del equipamiento, existe un elemento que resulta determinante: la coordinación institucional. Cuando Federación, Estado y municipios trabajan bajo una misma ruta, las capacidades se complementan, los recursos se aprovechan mejor y la respuesta ante los desafíos de seguridad se vuelve más efectiva.

Por supuesto, los retos permanecen. La seguridad es una tarea permanente y ningún gobierno puede afirmar que el problema está resuelto. Sin embargo, la construcción de una estrategia común representa un paso importante para dejar atrás los esfuerzos aislados y avanzar hacia una política pública con objetivos compartidos.

La paz no se decreta ni depende de una sola institución. Se construye todos los días con prevención, instituciones fuertes, inteligencia y coordinación. Esa parece ser la ruta que hoy comparten el Gobierno de México y el Gobierno de Tamaulipas.

En un tema tan sensible como la seguridad, la ciudadanía espera menos confrontación política y más resultados. Cuando las instituciones trabajan en la misma dirección, el principal beneficiario debe ser siempre el mismo: la sociedad.

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