México denuncia que aranceles en EE.UU. perjudican a su industria automotriz
Funcionarios mexicanos advierten que los gravámenes estadounidenses a autos nacionales superan a los que enfrentan vehículos asiáticos.
Las negociaciones entre México y Estados Unidos para revisar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrentan una nueva controversia: los fabricantes mexicanos de automóviles denuncian que los aranceles que pagan para exportar a Estados Unidos son más altos que los aplicados a vehículos provenientes de Corea del Sur y Japón. Según documentos a los que tuvo acceso Bloomberg News, el arancel promedio sobre autos mexicanos ronda el 19%, mientras que algunos autos asiáticos pagan alrededor del 15%.
Este desequilibrio ha generado preocupación en el gobierno mexicano, que sostiene que el sistema actual coloca en desventaja a su industria automotriz, clave para la economía nacional y responsable del 4.5% del Producto Interno Bruto. Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, ha señalado que el cálculo de los contenidos regionales en los vehículos es complejo, ya que puede requerir analizar hasta 18 mil componentes distintos, un proceso que, en su opinión, favorece a los fabricantes asiáticos al no imponerles reglas estrictas sobre el origen de sus piezas.
Por su parte, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, ha reconocido la necesidad de revisar las reglas de origen para garantizar que los vehículos comercializados entre ambos países estén realmente fabricados en América del Norte y no ensamblados con piezas mayoritariamente provenientes de terceros países como China o Vietnam. Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones indican que los cálculos mexicanos sobre el nivel de aranceles no son plenamente aceptados por sus contrapartes estadounidenses.
El contexto de estas disputas se enmarca en la presión del expresidente Donald Trump para aumentar la producción automotriz en territorio estadounidense, una industria que ha descendido su aporte al PIB del 5% al 2.3% en las últimas décadas. Trump ha defendido el uso de aranceles como herramienta para proteger la industria local y evitar lo que califica como prácticas comerciales injustas. Tras la anulación de sus aranceles globales originales por la Corte Suprema de Estados Unidos, la administración impulsó nuevos gravámenes, incluido un 10% sobre productos presuntamente fabricados con mano de obra forzada.
El T-MEC, vigente desde julio de 2020, establece un marco para el comercio entre los tres países y contempla una revisión obligatoria a los seis años, actualmente en curso pero con avances lentos. Mientras Corea del Sur y Japón firmaron acuerdos con Estados Unidos que limitan sus aranceles automotrices al 15%, México enfrenta tarifas que pueden alcanzar el 25% en vehículos que no cumplan con las reglas de origen, además de un recargo adicional del 2.5% por nación más favorecida.
Este esquema genera que un automóvil mexicano de 50 mil dólares pueda enfrentar hasta 9 mil 375 dólares en aranceles, frente a los 7 mil 500 dólares que pagaría un vehículo similar de origen asiático. Los costos asociados al cumplimiento de las reglas del T-MEC también agregan un 3% adicional para los fabricantes mexicanos, afectando la competitividad del sector.
Algunos modelos ensamblados en México, como el Kia EV6 y el Honda Ridgeline TrailSport, alcanzan altos niveles de contenido norteamericano, con 80% y 75% respectivamente. No obstante, otros vehículos, incluyendo marcas de lujo como Audi y Mercedes-Benz, incorporan pocos o ningún componente regional, lo que dificulta el acceso a beneficios arancelarios. Esta situación ha llevado a algunas empresas, como Nissan, a reconsiderar la viabilidad de mantener operaciones productivas en México, evidenciada en el cierre reciente de su planta Compás.
La disputa sobre los aranceles y las reglas de origen refleja tensiones más amplias en la relación comercial entre México y Estados Unidos, donde el equilibrio entre la protección industrial y la integración regional sigue siendo un tema pendiente. La evolución de estas negociaciones tendrá un impacto directo en la economía mexicana y en la dinámica de la industria automotriz en América del Norte.
El comercio automotriz es un pilar fundamental para México, y su regulación afecta no sólo a fabricantes y empleos, sino también a la cadena global de suministro regional. En este sentido, las discusiones sobre aranceles y reglas de origen forman parte de un debate más amplio sobre la competitividad industrial y la soberanía económica en un contexto globalizado y con retos crecientes para las cadenas productivas.
Para entender mejor este proceso, puede consultarse información oficial sobre el T-MEC en el sitio de la Secretaría de Economía de México, así como detalles sobre comercio internacional en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y aspectos relacionados con la producción industrial en Wikipedia.
Image Source: https://www.eldiariodechihuahua.mx/economia/2026/jun/10/reclama-mexico-que-aranceles-favorecen-a-autos-asiaticos-806826.html