Papa León XIV convoca a España a renovar la fe y el compromiso social
El pontífice instó a los fieles a transformar la religiosidad en un motor activo para el bien común y rechazó la intolerancia disfrazada de fe.
Madrid despertó este domingo con un fervor católico que no se veía en décadas. Más de un millón de personas se congregaron en la Plaza de la Cibeles para asistir a la misa oficiada por el papa León XIV, el primer pontífice nacido en Estados Unidos y naturalizado peruano, en la segunda jornada de su primer viaje a España. Desde temprano, grupos de jóvenes, familias y feligreses de toda Europa se volcaron a las calles para escuchar su mensaje.
En su homilía, Prevost hizo un llamado urgente a no permitir que la fe se convierta en un “museo del pasado”. Subrayó que la celebración del Corpus Christi debe ser un momento para dejar atrás el egoísmo y la indiferencia, y para asumir un compromiso activo con la sociedad. “Estamos llamados a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”, afirmó, en un contexto marcado por crecientes tensiones sociales y políticas en Europa.
El pontífice criticó de forma velada a los grupos ultraderechistas que, bajo la apariencia de cristianos, fomentan la división y el desprecio al prójimo. “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, advirtió, en un mensaje que busca distanciar a la Iglesia de posturas extremistas que han ganado terreno en varios países.
Tras la misa, León XIV se reunió con figuras del ámbito cultural y deportivo en la nunciatura, donde el actor Antonio Banderas defendió el papel del arte como reflejo de la realidad y herramienta contra la injusticia. “El arte debe ser una alternativa a la violencia”, dijo, en un encuentro que reforzó la apuesta del Papa por una Iglesia vinculada con los problemas contemporáneos.
Sin embargo, la visita también estuvo marcada por la protesta de víctimas de abusos sexuales en la Iglesia. Miguel Hurtado, portavoz de la asociación Reparación Integral Ya, criticó la decisión del Papa de visitar la abadía de Montserrat, lugar vinculado a casos denunciados. En una protesta simbólica, Hurtado cuestionó la coherencia del pontífice, al señalar que predicar justicia y dignidad exige también acciones concretas y reparadoras.
León XIV tiene previsto un encuentro privado con víctimas de abusos, aunque varias asociaciones históricas de denunciantes han sido excluidas, lo que ha generado críticas sobre la transparencia y la voluntad real de enfrentar este problema. Juan Cuatrecasas, portavoz de la asociación Infancia Robada, denunció que la reunión será “controlada por la jerarquía católica” y que el Papa solo escuchará versiones sesgadas de la realidad.
El contexto de esta visita es especialmente sensible. Según un informe del Defensor del Pueblo español de 2023, más de 200 mil menores podrían haber sufrido abusos por parte de miembros de la Iglesia desde 1940, una herida abierta que persiste en la institución. En el vuelo a Madrid, el Papa reconoció que “los abusos son una llaga todavía abierta”, pero su gestión en este tema será observada con atención.
Este viaje del Pontífice a España refleja una Iglesia que intenta revitalizar su mensaje y su influencia en un continente atravesado por desafíos políticos, sociales y morales. Su llamado a renovar la fe desde el compromiso social y la lucha contra la discriminación busca posicionar a la Iglesia como un actor relevante en la construcción de sociedades más justas.
España ha sido durante siglos un país profundamente marcado por la religiosidad católica, pero en las últimas décadas ha experimentado un proceso de secularización acelerado. Según datos de la UNESCO, la participación en rituales religiosos ha disminuido notablemente, mientras que la sociedad española enfrenta debates sobre la identidad, la diversidad y los valores.
La visita del Papa, en este sentido, no solo es un acto de fe sino también un intento de reactivar el papel de la Iglesia en la esfera pública. El reto es lograr que esa religiosidad, que León XIV calificó como “escuela de fe”, sirva para promover el amor y la solidaridad, y no para alimentar divisiones o miradas excluyentes.
La expectativa ahora se centra en la reunión con las víctimas de abusos y en la capacidad del Vaticano para afrontar este capítulo doloroso con transparencia y justicia, elementos claves para recuperar la confianza de millones de fieles y de la sociedad en general.
Image Source: https://www.jornada.com.mx/2026/06/08/mundo/026n1mun?partner=rss