Zelensky destituye al ministro de Defensa en medio de protestas y ataques rusos
La destitución del ministro de Defensa ucraniano desató manifestaciones mientras Kiev sufre bombardeos nocturnos.
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, destituyó el jueves a su ministro de Defensa, una decisión que generó protestas en Kiev y otras ciudades en un contexto de creciente tensión militar. La medida se enmarca en una reorganización gubernamental que incluye la designación de un nuevo primer ministro, en un momento clave para la resistencia ucraniana ante la prolongada invasión rusa que ya supera los cuatro años y medio.
La destitución siguió a un conflicto interno entre el ministro Mijaílo Fédorov y el comandante en jefe del ejército, Oleksandr Sirski. Zelensky reconoció la dificultad de esta elección en tiempos de guerra y llamó a la unidad en el mando militar, subrayando la necesidad de cohesión frente a la agresión externa. “Francamente, un presidente en tiempos de guerra no debería tener que elegir en una situación así”, afirmó, insistiendo en que esperaba lograr la unión entre las fuerzas armadas.
Mientras tanto, las ciudades ucranianas continuaron bajo ataques aéreos rusos. Durante la noche del miércoles, misiles impactaron en Kiev, dejando un saldo de dos muertos y cinco heridos, entre ellos un niño, según reportó el Servicio de Emergencias de Ucrania. Estas agresiones se suman al ya grave escenario humanitario y militar que enfrenta el país, que ha solicitado reiteradamente apoyo internacional para hacer frente a la ofensiva rusa.
Las protestas en respuesta a la destitución reflejan el descontento de sectores de la población que valoraban la figura del ministro Fédorov, considerado popular entre la ciudadanía. La crisis política se produce en un momento en que la estabilidad del liderazgo ucraniano es esencial para sostener la moral interna y la efectividad de la resistencia. La reorganización del Gobierno y la defensa del país se entrelazan en una coyuntura que puede definir el rumbo del conflicto.
Este episodio pone de relieve la complejidad de gobernar en un escenario bélico prolongado, donde las tensiones internas pueden debilitar la capacidad de respuesta frente a un adversario que mantiene una estrategia de desgaste. La comunidad internacional, representada en organismos como la ONU y la OCDE, observa con atención el desarrollo político y militar en Ucrania, consciente de las implicaciones que tiene para la seguridad regional y global.
Ucrania enfrenta desde 2014 la anexión de Crimea y una guerra en el este del país, que se intensificó con la invasión a gran escala iniciada en febrero de 2022. El apoyo de gobiernos occidentales y organismos multilaterales ha sido crucial para sostener la defensa ucraniana, pero también ha generado presiones internas en el liderazgo nacional para mantener la cohesión política y militar.
La estabilidad del mando en defensa es un factor clave para la eficacia de las operaciones militares y para mantener la confianza de la población en un momento marcado por el desgaste y la incertidumbre. La destitución del ministro de Defensa y las protestas que siguieron evidencian las tensiones que atraviesa el Gobierno de Zelensky, que debe equilibrar la gestión política con la urgente necesidad de resistir la agresión extranjera.