El saldo de financiamiento a través de tarjetas de crédito en México creció un 47.5% anual en junio, alcanzando los 693,618 millones de pesos, según datos del Banco de México (Banxico).
Este aumento representa un incremento de más de 223,000 millones de pesos en un año, un ritmo que preocupa a especialistas financieros ante el contexto económico actual. La cartera vencida en tarjetas de crédito también mostró un repunte, situándose en 25,872 millones de pesos, con una tasa de morosidad del 3.73%, la más alta desde diciembre de 2024.
Analistas de Grupo Financiero Base advierten que este crecimiento puede reflejar un comportamiento de consumo impulsivo por parte de los usuarios, quienes podrían enfrentar dificultades para cubrir sus adeudos debido al deterioro del mercado laboral y la pérdida del poder adquisitivo, especialmente por remesas menos robustas. El aumento en el endeudamiento, señalan, implica que los hogares tendrán que destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de intereses, una situación que podría volverse insostenible si los ingresos no crecen al mismo ritmo que el crédito.
De acuerdo con Banxico, el financiamiento mediante tarjetas representa cerca del 37.3% del total del crédito al consumo en México, seguido por el crédito de nómina con un 23.8%. Sin embargo, el incremento en la morosidad sugiere que un número creciente de personas no está cumpliendo con sus obligaciones financieras, lo que limita su acceso a nuevos créditos y, por ende, podría frenar el consumo en los próximos meses.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero Base, destacó que esta tendencia es preocupante porque indica que algunos usuarios ya no pueden cubrir siquiera los pagos mínimos, lo que restringirá aún más su acceso a financiamiento, no solo en tarjetas, sino también en otros créditos como el automotriz. Esta situación representa un desafío para la segunda mitad del año, sobre todo en un entorno donde el mercado laboral sigue débil y las remesas pierden valor, factores que limitan las fuentes de ingreso y, por ende, el consumo interno.
El comportamiento del crédito al consumo es un indicador clave para entender la salud económica de los hogares y la dinámica del mercado interno. La capacidad de pago de las familias influye directamente en la estabilidad financiera y en la demanda agregada, elementos esenciales para el crecimiento económico. Por ello, el aumento acelerado del crédito acompañado de mayores niveles de morosidad refleja riesgos para la sostenibilidad del consumo en México.
Este fenómeno no solo tiene implicaciones para el sector financiero, sino también para la política económica y social, dado que un endeudamiento insostenible puede profundizar la desigualdad y afectar la calidad de vida de las familias mexicanas. En este sentido, el seguimiento de estos indicadores es fundamental para diseñar estrategias que protejan a los consumidores y fomenten un crédito responsable.
Para más información sobre el sistema financiero mexicano y el crédito al consumo, puede consultarse el sitio oficial del Banco de México y los reportes económicos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). También es relevante el contexto global sobre finanzas y consumo, disponible en organismos como el Banco Mundial.
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