Yayoi Kusama, artista japonesa reconocida mundialmente, falleció esta semana, dejando un legado que ha marcado el arte contemporáneo durante más de siete décadas. Su obra, caracterizada por lunares, calabazas y espacios inmersivos con espejos, transformó museos y galerías en escenarios de experiencias únicas que atrajeron a millones de visitantes alrededor del mundo.
Figuras destacadas del arte rindieron homenaje a Kusama, entre ellos Takashi Murakami, quien recordó cómo la artista mostró interés en su trabajo años después de su aparición en la escena artística y cómo sus exposiciones competían en popularidad con las suyas. Cai Guo-Qiang, conocido por sus dibujos con pólvora, destacó la frescura y juventud que mantuvieron sus creaciones a lo largo del tiempo. El actor y cantante japonés Shingo Katori también compartió sus recuerdos sobre la incansable dedicación de Kusama a la pintura, incluso durante sus encuentros en el estudio.
Instituciones culturales de prestigio como el Tate Modern de Londres y el Centro Pompidou de París reconocieron su impacto. El primero destacó que la exposición Infinity Mirror Rooms fue la más visitada en sus últimos años, con cerca de un millón de asistentes en tres temporadas. El Pompidou subrayó la influencia que tuvo Kusama en el arte moderno y contemporáneo.
Sus admiradores en redes sociales expresaron su gratitud por la vitalidad que transmiten sus obras y señalaron la importancia de preservar instalaciones icónicas como las calabazas de Naoshima, isla japonesa que se ha convertido en un referente de museos y arte al aire libre.
La conservación del extenso patrimonio artístico de Kusama está a cargo de instituciones fundadas por ella misma. El Yayoi Kusama Museum, inaugurado en 2017 en Tokio, ofrece dos exposiciones anuales y desarrolla actividades educativas y de investigación. Este museo forma parte de la Fundación Yayoi Kusama, creada ese mismo año para gestionar, exhibir y proteger sus obras, además de administrar sus derechos de autor y marca, en colaboración con Yayoi Kusama Inc. y Yayoi Kusama Studio.
El mercado del arte ha valorado altamente su obra. Por ejemplo, la pintura Nets Blue (1960) se vendió por 2.45 millones de dólares, mientras que Untitled (Nets), de 1959, alcanzó un récord de 10.5 millones en 2022. En 2025, Kusama fue la artista mujer con mayor volumen de ventas en subastas, con 774 piezas que sumaron 63.4 millones de dólares.
Su obra no solo revolucionó la estética contemporánea, sino que también abrió caminos para una nueva comprensión del arte como experiencia sensorial y emocional, reflejando además luchas personales que Kusama convirtió en un lenguaje visual universal.
La trayectoria de la artista, que puede consultarse en fuentes como Wikipedia, forma parte esencial de la historia del arte moderno y contemporáneo, con un impacto que seguirá vigente en museos, colecciones y la memoria colectiva global.
Yayoi Kusama deja así un legado que trasciende fronteras y generaciones, consolidándose como una figura fundamental en la cultura visual del siglo XX y XXI.
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