Ilia Malinin deslumbra con salto mortal y gana su primer oro olímpico en Cortina
El joven patinador estadounidense conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno tras una actuación histórica
Ilia Malinin, de 21 años, se coronó campeón olímpico en patinaje artístico en los Juegos de Milán-Cortina con una exhibición que dejó sin aliento a espectadores y rivales. En la prueba por equipos, el estadounidense asumió la responsabilidad en el programa libre masculino, donde Estados Unidos estaba empatado con Japón. Malinin ejecutó su característico repertorio de saltos cuádruples y remató con un salto mortal hacia atrás, un salto complejo y poco frecuente, que aterrizó con precisión solo sobre una cuchilla.
El momento fue tan impactante que Novak Djokovic, presente en la grada, se levantó sorprendido, según relató el propio Malinin. “Escuché que después de aterrizar mi salto, Djokovic estaba de pie con las manos en la cabeza. Pensé: ‘Dios mío, esto es increíble’”, comentó el patinador. La reacción del tenista serbio subraya la magnitud del logro, que va más allá del mundo del patinaje.
Malinin ha emergido como una figura dominante en este deporte desde que quedó fuera del equipo olímpico de Estados Unidos para Beijing 2022, en una decisión controvertida que prefirió a un patinador más experimentado. Desde entonces, no ha cedido un título nacional, ha ganado el Grand Prix Final en los últimos tres años consecutivos y ha conquistado dos campeonatos mundiales consecutivos sin rivales que le hagan sombra. Su racha de invencibilidad alcanza ya 14 competiciones completas, un dominio que se extiende por más de dos años.
A pesar de estas cifras, el patinador mantiene una visión humilde y cercana. En declaraciones a la agencia AP, afirmó que no se considera intocable y que su principal rival es él mismo. “Ser perfeccionista es como competir contra uno mismo. Quiero que todo salga perfecto, y esa es la lucha constante”, explicó.
Durante la final individual, Malinin no intentó el axel cuádruple —un salto de cuatro revoluciones y media que solo él ha logrado en competición oficial— quizás reservándolo para la última prueba del evento, que tendrá lugar el viernes por la noche. Su capacidad para innovar y elevar el nivel técnico ha sido reconocida incluso por leyendas del patinaje como Kristi Yamaguchi, campeona olímpica en 1992, quien calificó su progreso como “alucinante” y destacó la dificultad de ejecutar ese salto con éxito.
Entre sus rivales más fuertes en Milán se encuentran los japoneses Shun Sato y Kagiyama, quienes podrían disputarle la medalla de plata, aunque la superioridad de Malinin parece clara. Además, su popularidad ha trascendido el hielo, atrayendo la atención de figuras como el actor Stanley Tucci o el rapero Snoop Dogg, y hasta la estrella del hockey Alex Ovechkin le obsequió un par de cordones amarillos para sus patines en estos Juegos.
La proyección de Malinin en el patinaje artístico coloca al deporte en un nuevo nivel técnico y mediático, y su éxito en Cortina refuerza la reputación de Estados Unidos en esta disciplina. El impacto de su actuación se siente tanto en el ámbito deportivo como en la cultura popular, un fenómeno que refleja la creciente visibilidad del patinaje sobre hielo en la escena internacional, un deporte que forma parte del programa olímpico desde 1908 según la UNESCO.
Los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, organizados conjuntamente por Milán y Cortina d’Ampezzo, han servido como escenario para este hito, que marca un antes y un después en la historia del patinaje artístico. Malinin no solo ha conquistado el oro, sino que ha mostrado un nuevo horizonte técnico y artístico para el deporte.
Este triunfo también se inscribe en el contexto del crecimiento y la profesionalización del patinaje artístico en Estados Unidos, que ha visto en las últimas décadas un aumento en la inversión y el desarrollo de talentos jóvenes, como se refleja en los estándares internacionales promovidos por organismos como el COI y la ISU. Malinin representa la consolidación de esta nueva generación que desafía límites y redefine la disciplina.
Image Source: https://www.elmundo.es/deportes/2026/02/10/698adcb0fdddffc5568b4572.html