La crisis del maíz en Sinaloa ha dejado a muchos productores al borde del colapso financiero, obligados a vender sus parcelas, tractores y equipos ante la caída de los precios internacionales y la falta de apoyos gubernamentales. Los agricultores enfrentan una combinación adversa de bajos precios en los mercados globales, un tipo de cambio desfavorable y costos de producción elevados que hacen inviable la rentabilidad de sus cosechas.
Roberto Bazúa, presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), describe un ambiente de incertidumbre y desesperación entre los productores, cuando faltan apenas dos meses para iniciar la siembra. “No hay ningún precio definido y la incertidumbre es total”, explica, mientras recibe constantes llamadas de agricultores preocupados por su futuro. Las condiciones para la comercialización del maíz en este ciclo agrícola son, asegura, “excepcionalmente complicadas”, tras dos años consecutivos de pérdidas y precios que este año son alrededor de 1,200 pesos por tonelada más bajos que en la cosecha anterior.
La crisis ha derivado en un aumento significativo de la cartera vencida, con productores que no han podido renovar sus créditos y se han visto obligados a liquidar sus bienes para sobrevivir. Bazúa advierte que la pérdida de patrimonio se extiende a lo largo del estado y se ha venido gestando de forma gradual en los últimos años. Según datos de Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, la incertidumbre ha provocado que alrededor de 100 mil hectáreas de maíz no se cultiven en esta temporada, un reflejo de la severidad del problema.
El desplome en los precios internacionales responde a una sobreoferta global, en particular por las cosechas récord en Estados Unidos, principal productor mundial del grano [https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_Unidos]. Esta situación presiona a la baja los precios en los mercados futuros y afecta directamente a países como México, que dependen de esos valores para fijar los precios internos. A esta realidad externa se suman factores locales como la depreciación del peso, que reduce las ganancias en moneda nacional, y los costos de producción que no han disminuido, agravando la inviabilidad de la actividad sin un respaldo económico.
Históricamente, el Programa de Ingreso Objetivo, vigente desde 2004 hasta su cancelación en 2019, garantizaba un precio mínimo para productores de maíz y otros cultivos, cubriendo el gobierno la diferencia cuando el mercado caía por debajo de ese umbral [https://gcma.com.mx/ingreso-objetivo/]. Esa política ofrecía certidumbre y estabilidad, especialmente para quienes trabajaban bajo contratos agrícolas. Sin embargo, su eliminación y la sustitución por un esquema de precios de garantía enfocado en pequeños productores ha dejado fuera a la mayoría de los agricultores sinaloenses, quienes ahora enfrentan solos el impacto de los mercados internacionales.
Ante esta situación, Bazúa insiste en la necesidad de una intervención federal que reestablezca apoyos a la comercialización para elevar el precio base del maíz a al menos 6,000 pesos por tonelada. Sin esa ayuda, advierte, la descapitalización y el abandono de tierras podrían profundizarse, afectando no solo a productores sino también a la economía regional.
La crisis agrícola en Sinaloa, uno de los principales estados productores de maíz en México, no solo representa una amenaza para el patrimonio de miles de agricultores, sino también para la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. El campo sinaloense, históricamente motor económico y social, enfrenta un momento crítico que requiere atención urgente para evitar un deterioro irreversible.
Este contexto se inscribe en un escenario global de fluctuaciones en los mercados agrícolas y cambios en políticas públicas, donde la estabilidad del sector primario sigue siendo un reto en diversas regiones del país y el mundo. Para más información sobre la agricultura en Sinaloa y sus desafíos, puede consultarse el análisis del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas y las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en [https://www.un.org] y [https://www.fao.org].