Canadá y China acuerdan reducir aranceles sobre autos eléctricos y colza
El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció un pacto inicial para disminuir impuestos a vehículos eléctricos y productos agrícolas chinos, en un intento por fortalecer las relaciones comerciales bilaterales.
Tras años marcados por tensiones comerciales y represalias arancelarias, Canadá y China dieron un paso hacia la normalización de sus vínculos económicos. Carney, primer jefe de Gobierno canadiense en visitar China desde 2017, explicó que el acuerdo permitirá la entrada inicial de hasta 49,000 vehículos eléctricos chinos con un arancel reducido al 6.1%, una disminución significativa respecto al 100% impuesto el año pasado bajo la administración de Justin Trudeau. Esta medida busca recuperar el flujo comercial previo a las disputas, pero se espera que sea solo el comienzo de una cooperación más profunda, sobre todo en sectores de energía limpia y tecnología.
El endurecimiento arancelario de 2024 se había justificado en la supuesta ventaja competitiva de los fabricantes chinos, favorecidos por subsidios estatales, una preocupación recurrente para la industria automotriz canadiense y estadounidense. Sin embargo, Carney subrayó la necesidad de aprender de socios innovadores para que Canadá pueda construir un sector competitivo y sostenible de vehículos eléctricos, que además atraiga inversión y genere empleos de calidad. La relación comercial con China, segunda economía mundial, es clave para diversificar mercados y avanzar hacia objetivos de emisiones netas cero, en línea con las recomendaciones de organismos internacionales como la OCDE.
En materia agroalimentaria, el acuerdo contempla la reducción de aranceles chinos sobre semillas y harina de colza, que actualmente enfrentan gravámenes combinados del 84%. Canadá espera que para marzo estos impuestos bajen a aproximadamente el 15%, desbloqueando cerca de 3,000 millones de dólares en exportaciones para productores agrícolas y pesqueros. Además, productos como langostas, cangrejos y guisantes podrían quedar libres de aranceles hasta finales de año, lo que representa una oportunidad para recuperar terreno en el competitivo mercado chino.
Las tensiones comerciales entre ambos países se intensificaron en 2025, cuando China impuso aranceles a más de 2,600 millones de dólares en productos canadienses, como respuesta a las medidas sobre vehículos eléctricos. Esta guerra arancelaria provocó una caída del 10.4% en las importaciones chinas desde Canadá. Ahora, con este acuerdo inicial, ambos gobiernos buscan estabilizar la relación y evitar que las disputas comerciales afecten a sectores estratégicos.
El acercamiento ocurre en un contexto geopolítico complejo, en el que Canadá busca diversificar sus alianzas comerciales más allá de Estados Unidos, su principal socio. Carney destacó que la relación con China se ha vuelto más predecible en los últimos meses, lo que contrasta con la incertidumbre generada por las políticas comerciales estadounidenses recientes. Este cambio puede ser crucial para la economía canadiense, que depende en gran medida de la exportación de materias primas y productos manufacturados a mercados globales.
El acuerdo también refleja la disposición de China para cooperar con un país del Grupo de los Siete, en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos. Esta dinámica sugiere un reajuste en las alianzas comerciales internacionales, donde Canadá intenta posicionarse como un socio fiable y abierto a inversiones que impulsen la innovación y sostenibilidad.
La reducción de aranceles sobre vehículos eléctricos y colza no solo tiene un impacto económico inmediato, sino que también marca un giro en la estrategia comercial canadiense, que busca equilibrar la protección de su industria nacional con la integración en cadenas de valor globales. En este sentido, el pacto puede servir como modelo para resolver otras disputas comerciales a través del diálogo y la cooperación.
La importancia de este acuerdo radica en su potencial para reactivar sectores clave, mejorar el acceso a mercados estratégicos y fomentar un desarrollo económico más sostenible. Canadá y China, al superar barreras comerciales, podrían sentar las bases para una relación más estable y mutuamente beneficiosa en un escenario global cada vez más incierto.
Canadá ha buscado en los últimos años diversificar sus relaciones comerciales para reducir la dependencia de Estados Unidos, principal destino de sus exportaciones, y fortalecer su posición en Asia. China, por su parte, es un mercado esencial para productos agrícolas y manufacturados canadienses, además de un inversor relevante en sectores como energía y tecnología. El reciente acuerdo se inscribe en esta lógica y abre nuevas expectativas para la cooperación bilateral.
Para más información sobre comercio internacional y relaciones bilaterales, puede consultarse la página oficial del Gobierno de México y los análisis económicos del Banco Mundial. También resulta útil el contexto histórico sobre la industria automotriz y agrícola canadiense en la Wikipedia.
Este acuerdo preliminar entre Canadá y China representa un paso significativo hacia la recuperación de un comercio bilateral afectado por sanciones y tensiones, con miras a fortalecer sectores estratégicos y promover un desarrollo económico más equilibrado y sostenible.