Programas de bienestar convierten recursos públicos en inversión para las familias, destaca Américo Villarreal
Tamaulipas
Cerca de 19 programas operan en Tamaulipas para acercar apoyos a distintos sectores de la población y fortalecer la capacidad de los hogares para atender necesidades básicas.
Ciudad Victoria, Tamaulipas. Los recursos destinados a los programas de bienestar tienen como objetivo llegar directamente a los hogares y convertirse en una herramienta para fortalecer su economía cotidiana. En Tamaulipas operan prácticamente 19 programas de bienestar, cuya cobertura permite atender a distintos sectores de la población mediante la participación de la Delegación Federal de Bienestar y los Servidores de la Nación.
Para el gobernador Américo Villarreal Anaya, la lógica de esta política pública parte de una definición central: los recursos destinados al bienestar representan “una inversión, no un gasto”. Esta visión plantea que el impacto de los programas debe observarse en lo que permiten hacer a las personas: adquirir alimentos y medicamentos, atender necesidades básicas o disponer de un mayor margen económico frente a situaciones imprevistas.
La política de bienestar busca, además, colocar a las personas en el centro y ampliar el acceso a derechos, con principios de igualdad y equidad. Américo Villarreal ha señalado la importancia de que nadie quede atrás ni fuera de las oportunidades de desarrollo, por lo que la organización territorial y el trabajo de los Servidores de la Nación permiten acercar los distintos programas a las comunidades y facilitar que lleguen a quienes tienen derecho a recibirlos.
El alcance de esta inversión social, por tanto, no termina con la entrega de un apoyo. Su propósito es que los recursos públicos se conviertan en mayor seguridad económica y mejores condiciones de vida para adultos mayores, personas con discapacidad, jóvenes y familias con diferentes necesidades. Para la visión de bienestar respaldada por Américo Villarreal, el resultado adquiere su verdadero significado cuando deja de ser solamente una cifra presupuestal y comienza a sentirse directamente en los hogares tamaulipecos.
