Estados Unidos inicia toma obligatoria de datos biométricos a extranjeros
El Departamento de Seguridad Nacional comenzó a recopilar fotos y huellas digitales de todos los extranjeros que entren y salgan del país.
Desde este 26 de diciembre, Estados Unidos aplica una nueva normativa que exige la captura de datos biométricos —incluyendo fotografías y huellas dactilares— a todos los extranjeros que cruzan sus fronteras por aire, tierra o mar. La medida, implementada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), amplía el uso de tecnologías de reconocimiento facial e incluye ahora a menores de 14 años y adultos mayores de 79, grupos que hasta ahora estaban exentos.
Esta regulación afecta a no ciudadanos de todo tipo, desde titulares de tarjetas de residencia permanente hasta visitantes temporales y menores de edad. Según el DHS, el propósito es fortalecer la seguridad nacional y combatir amenazas como el terrorismo, el fraude documental y la permanencia irregular en el país. Además, busca mejorar la precisión en la identificación de quienes solicitan ingreso o admisión, así como verificar su salida efectiva de Estados Unidos.
La implementación de esta normativa se enmarca en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses. Apenas en diciembre, el gobierno propuso que viajeros de 42 países, entre ellos España, Reino Unido, Francia y Japón, deban proporcionar el historial de sus redes sociales de los últimos cinco años para poder ingresar bajo el programa de exención de visa conocido como ESTA. Esta iniciativa ha generado preocupación entre defensores de derechos civiles por la privacidad y el manejo de la información personal.
Organizaciones y activistas advierten que la ampliación del uso de datos biométricos plantea riesgos en cuanto a la protección de la información y posibles errores en la identificación. El DHS asegura que los datos serán manejados bajo estrictos protocolos de seguridad, aunque no ha detallado los plazos de conservación ni los mecanismos para resolver eventuales conflictos derivados del sistema.
La creciente dependencia de tecnologías biométricas en los controles migratorios refleja una tendencia global hacia métodos más automatizados para gestionar flujos de personas. Sin embargo, este cambio también ha reavivado el debate sobre el equilibrio entre seguridad y derechos individuales, un tema que la comunidad internacional sigue con atención, como lo señala la Organización de las Naciones Unidas en sus recomendaciones sobre migración y protección de datos.
Estados Unidos, que recibe anualmente millones de visitantes extranjeros, se suma así a otras naciones que han adoptado sistemas biométricos para sus fronteras, en línea con estándares que promueve la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y otras entidades internacionales. El impacto de esta medida sobre los viajeros y la gestión migratoria será visible en los próximos meses, mientras se ajusta el despliegue tecnológico en aeropuertos y puntos fronterizos.
Para más información sobre políticas migratorias y seguridad, puede consultarse el sitio oficial del Departamento de Seguridad Nacional y la sección de migración en la ONU. También es posible revisar antecedentes y datos sobre Estados Unidos en Wikipedia.